Norskin comprendía los retos a los que se enfrentaban sus clientes a la hora de elegir un producto, seleccionar una marca o identificar su tipo de piel.
Al comprender esta necesidad, reconocieron el diseño como una herramienta clave: un recurso que, mediante la interacción, les permitía resolver estos problemas.
Juntos, desarrollamos una prueba que guiaba a los usuarios a través de diferentes etapas, ayudándoles a tomar decisiones basadas en su perfil y sus necesidades. Al final, recibían recomendaciones de productos personalizadas basadas en sus respuestas. Gracias a esta interacción, se minimizaron los errores de compra y aumentó la satisfacción del cliente.